Artritis reumatoide

¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica y sistémica que tiende a progresar en severidad si no es tratada. La causa de la enfermedad se desconoce. Afecta principalmente el recubrimiento de las articulaciones y de los tendones. Esto tiene como consecuencia la inflamación y eventual destrucción de las articulaciones, así como el desgaste de los tendones. La velocidad de progresión y la severidad de la enfermedad varían en cada paciente. Aunque afecta principalmente al sistema músculo-esquelético, la artritis reumatoide también puede afectar otros sistemas del cuerpo.

¿Cuáles son los síntomas de la artritis reumatoide?

En etapas tempranas, las articulaciones presentan inflamación, dolor y cambio de temperatura. Los nudillos pueden únicamente mostrar coloración rojiza a menos que la inflamación del tejido sea muy severa. Si están involucrados los tendones, la inflamación puede ser más importante en la muñeca. Esta inflamación puede producir compresión del nervio mediano. Los síntomas que indican afección de los tendones son el dolor al movimiento y la sensación de que se atoran los dedos, lo cual puede llevar a la ruptura de los tendones. En las etapas más avanzadas de artritis reumatoide, la inflamación crónica es sustituida por tejido cicatrizal. Si no se corrige, la mano adopta una posición fija e indolora que tiene muy poco movimiento y función.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnostico se basa en una lista de criterios que se fue desarrollada por la Asociación Americana de Reumatología. Estos criterios fueron desarrollados porque no existen pruebas de laboratorio u observaciones que sean concluyentes. Una vez confirmado el diagnóstico, el médico valorará la condición actual de las articulaciones y de los tendones, así como la severidad de la enfermedad.

¿Cuál es el tratamiento de la artritis reumatoide?

El tratamiento se basa en la condición actual y la etapa de la enfermedad. En la etapa inicial, o proliferativa, los cambios siguen siendo reversibles y el tratamiento es sintomático y de soporte: analgésia, terapia física para proteger, conservar fuerza y rangos de movimiento de articulaciones y tendones, y en ocasiones ortesis para proteger articulaciones. Si la inflamación persiste, se puede retirar el tejido sinovial inflamado de las articulaciones o tendones. Este último procedimiento puede ser combinado con otros como liberación de túnel del carpo y de dedos en gatillo.

En la segunda etapa, o destructiva, continúa el manejo del dolor y de la inflamación, así como la terapia y las ortesis para minimizar la deformidad mientras se mantiene la mejor función posible. También es necesario evaluar la necesidad de modificación de actividades y el uso de aparatos o dispositivos de apoyo. La cirugía puede incluir reconstrucción de tendones, realineación de articulaciones o reconstrucción de las mismas. En la última etapa, o reparativa, la mano puede tener una habilidad muy limitada para moverse. Hay distintos procedimientos quirúrgicos que se pueden utilizar para mejorar la función y apariencia de la mano y la muñeca.

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Cynthia Valdes

Monterrey, NL.
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Alma Cos

Monterrey, NL.